"Todo aquello que pienso y no me da tiempo a explicar." Quizás este podría ser un posible titular para inaugurar un espacio que nadie va a leer, ni encontrar entre los millones de datos de información que cada día se arrojan a internet, como si lanzásemos sondas al infinito del universo. Sin esperar respuesta. Otro posible titular de la primera entrada de este blog sería: "Cortador de jamón: oficio y artesanía. Profesión y especialización." ¿Cuál te gusta más?
Si has llegado hasta aquí es que se ha producido un milagro: ya no existen personas dispuestas a leer. Hasta me atrevo a decir que una gran mayoría de la población no tiene tiempo para leer, pero sí para ver, o mirar... con la mente saturada de tantas imágenes, y millones de ellas creadas por la inteligencia artificial. Pero si no éramos la especie más inteligente del planeta como nos hemos atrevido a crear la famosa iA, qué paradoja.
Pues vamos, que no me pienso preocupar porque el jamón ibérico de bellota de momento la iA no es capaz de cortarlo, y menos de saborearlo, y explicarlo desde el alma.
Pero volviendo a este titular: "Cortador de jamón: oficio y artesanía. Profesión y especialización." sería otra manera de empezar a explicar porque me dedico a cortar jamón. Quizás y como a muchos que tenemos familias que proceden de las zonas de producción del jamón ibérico, siempre hemos tenido en casa una pata de jamón. Y yo desde pequeño descubrí esta habilidad por cortar fino y comer, cortar y comer... Pero lejos del placer de saborear realmente descubrí que cortar me relaja, si dejar a parte que es un esfuerzo físico, pero me relaja, me concentra, me hace poner foco en el presente.
Pero la razón quizás más práctica es que cuando llegué a los 30 años me dí cuenta de que de mayor quería ser artesano, tener un oficio realizado con las manos, y el buen hacer: poniendo el cariño del esfuerzo en el servico a los demás. Sabía que esto me llevaría, de manera egoísta a estar disfrutando de provocar y crear felicidad en las demás personas.
Descubrí que el jamón es una palanca hacia la felicidad. Aunque sea efímera: sí. ¿Pero qué es sino la felicidad? Si no la suma de micro momentos en presente que te hacen sonreír.

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