6:30 AM. Despegamos de Barcelona hacia una feria comercial a cortar jamón en un punto de Europa. Mirada perdida. Colores pastel en el cielo. Un amanecer suavizado… el tiempo se relantiza, se detiene, tiempo extra para dejar de pensar. Canciones favoritas como himnos de libertad. Solo disfrutando del ahora porque no hay nada más.
Estar en infinitos sitios a la vez: imaginando millones de vidas simultáneas, todas únicas e irrepetibles.
Si fuésemos conscientes plenamente de esta singularidad viviríamos más intensos y agradecidos. Pero se nos olvida porque en el tiempo en tierra nos distraen nuestros pies: acelerados a las ordenes de nuestra mente hiper-productiva. Recuerda que no somos nuestros pensamientos.
10:00 PM. Volamos de vuelta a casa, con ganas, y recuerdos en al mente como un film que se funde en una reel de instagram. Despegamos, miramos hacia abajo: Fundimos a negro entre luces parpadeantes verdee y rojas… luceros de un destino infinito y acogedor. Espectadores conscientes de nuestra mente errante. Deslumbrados por la traviesa incertidumbre.
P.O.V: Y cuando llegué a casa, la rutina, la normalidad será mi tesoro por unos días.

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