Has empezado a leer este texto…

... y vas a quererlo acabar porque a los humanos nos encantan los relatos, y aquí detrás hay una historia preciosa. Vamos al grano, se trata de compartiros la fuerza y el deseo expreso que les movió a Gisela y Anna, que "yo" fuese su cortador de jamón para la celebración de su boda. 

Y para ello tuvieron que defenderlo con todos sus argumentos delante del catering que gestionaba el espacio de un reconocido restaurante. Después de muchos emails y documentación, consiguieron que su deseo fuese realidad. Sin duda, no soy el mejor cortador de jamón, ni ostento ser campeón de nada de esta profesión... pero para ellas dos y su boda, era la persona con la que conectaron, que las escuchó, con la que se creó feeling, cercanía y comunicación. 

Porque en el fondo, lo más importante, es sentirse escuchado. Ese es el principio para cumplir su sueño: olvidar qué quieres tú y pensar qué quiere el otro. Quizás este pensamiento tan básico se nos olvida cada día, y pensamos que el éxito está solo en escoger el mejor jamón de bellota 100% ibérico, y en hacer el plato de más bonito. 

Y te garantizo que este texto no lo ha escrito la inteligencia artificial, ni tampoco es un refrito de textos (copia y pega) con frases ya muy usadas en el mundo de los cortadores de jamón: lo ha escrito un humano desde el corazón, satisfecho de haber cumplido el deseo de dos mujeres que decidieron confiar en su intuición, y acertaron.





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